Eran las cinco de la madrugada cuando se escucharon las detonaciones, los pájaros salieron disparados por los aires en busca de un mejor refugio, ellos fueron los únicos testigos de aquella masacre, pues Inés que se disponía a prender el fogón de leña para hacer el café, afirma no haber visto nada. Andrés cuya camisa quedó salpicada de sangre de las víctimas, tampoco estuvo allí…
Fueron muchos los testigos, pero nadie vio nada, cuando el plomo está barato, nadie ve nada.
- A donde me llevan, grito Mario
- Camina cabròn, respondió un cuatrero mientras le daba patadas
- A donde más guerrillero hijueputa, hasta aquí llegaste, grito el segundo mientras le daba puñetazos.
José Montiel y Armando Atencia, fueron tomados por sorpresa cuando se dirigían al corral, como buitres en pro de su presa los hombres de verde se abalanzaron contra ellos, gritando:
- Pendejos, miserables, ahora denle de comer a esos hijos de putas, ahora sálganse de su habitación y préstenle su cama
José recordó entonces los hechos ocurridos el día anterior:
Cinco hombres llegaron a su casa armados hasta los dientes, traían los pantalones rotos y rostros arañados por los arbustos del monte, sus rostros mostraban hambre y rabia.
Ellos obligaron a Elvia a cocinarle cinco gallinas y acabaron hasta con el gajo de manzanito que guardaban para la mazamorra de Andreita.
Con su último aliento José gritó: no, nos maten, no somos guerrilleros, ni informantes, esos hombres llegaron y nos obligaron a hacerle comida, sólo le dimos de comer porque teníamos miedo de que nos mataran.
Uno de los asesinos lo golpeó e irónicamente le dijo:
- Hijo de puta ¿tenias miedo de ser asesinado y le diste de comer? Pues ahora morirás por haberlo hecho.
Fue entonces cuando se escucharon los disparos y una multitud de pájaros se disparó al cielo inmenso en busca de mejores tierras y árboles frondosos donde construir sus nidos.
Fueron muchas las casas visitadas esa noche y de todas sacaban a los hombres a empujones y patadas, las mujeres eran violadas en presencia de sus maridos, quienes uno a uno fueron asesinados y arrojados al río.
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