lunes, 31 de enero de 2011

Mi Tierra

Juan era un niño como cualquier otro, disfrutaba de los atardeceres del inmenso valle del Sinù, sentado en un taburetico obsequiado por su tío Andrés en su primer año de vida: Contemplaba, el sol que para él era una bola de oro inmensa la cual quería alcanzar y vender para salir de la pobreza, compraría una finca con muchas vacas lechereas y toros cebúes y dejaría de vivir junto sin sus padres y hermanos en la pequeña casa de bahareque y boñiga.

En este mundo de inocencia y candor vivía Juanchito, así llamado por sus amigos, poco a poco se hizo hombre y con tristeza reconoció que el sol no se puede alcanzar y vender, que él y los suyos no eran más que la diana de quienes pretenden tener el poder económico y político en este santo país, que los cultivos que sus padres tenían en medio de los de ñame y de yuca eran procesados y luego vendidos a tontos quienes se suicidaban lentamente mientras alcanzan un oscuro nirvana… que quienes afirmaban estar en sus tierras para defenderlos, a cuchillo y a balazo enviaban al otro lado a inocentes y trabajadores honrados, que estos fratricidas destruían pueblos enteros con pipetas y cilindros de gas.

Esta es la vida de Juan… un hombre que vive en un país de tierras fértiles, bañado por dos océanos con una biodiversidad en flora y fauna única en el mundo… así es la vida de Juan, un hombre pobre como muchos otros que vive en un país que dicen que es pobre, con una riqueza minera saqueada por multinacionales, así es la vida de Juan en el país que ya no es de Bolívar por haber sido vendido al tío Sam

Un día Juan decide irse a Vivir a la gran ciudad, pero el pobrecito que apenas hizo hasta quinto de primaria porque en su pueblo no había bachillerato, sólo consigue ser contratado en una compañía constructora, allí conoce a Natalia, el amor de su vida, una mujer de facciones de ángel y ademanes de princesa, muy cotizada entre los trabajadores de la compañía…

Con el pasar de los días y ante el naciente crecimiento de un sentimiento tormentoso descrito como amor Juan invita a Natalia a salir, regalos, chocolates y flores van y vienen…

Llegado el día, una tarde de brisa fresca en el que las flores destilan su aroma penetrante y hacen del hombre un ser vulnerable Juan le pregunta:

- Estas dispuesta a hacer de tu vida y la mía una sola, a ser mía como yo he sido tuyo desde que mis ojos vieron en esos tus ojos un pedacito de cielo

- Sí, respondió Natalia

Con el tiempo llegaron los hijos, dos niños María y Carlos, dentro de la pobreza la familia Jiménez Garrido era feliz… Vivían en un pequeño apartamento en un barrio popular de la ciudad.

Juan añoraba su tierra, la parcela que les fue arrebatada aquella tarde en la que la banda los cuarteadores levanto a plomo a casi todo el pueblo.

Una tarde en la que Juan entra al despacho de su jefe, encuentra su Mujer en las piernas de don José quien como leona en selo mordisqueaba su cuello.

Pobre Juan que huye de la Guerra… pobre Juan que se refugia en los brazos de una mujer…
Pobre Juan que huye cual frenético suicida y en su lápida reza la sentencia:

aquí yace un desterrado infeliz.

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